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domingo, noviembre 04, 2007

Mi Condena

Hice marquitas en la pared, como las que hacen los presidiarios. Todos los días voy agregando una y contando las que están dibujadas por más que sé de memoria el resultado preciso de dicha operación. Mi impaciencia no comprende la exactitud de las matemáticas y me obliga a contar las rayitas una y otra vez, dos o tres veces por día, y a las 12 en punto de la noche, cada noche, con mi lápiz en la mano, agrego otra rayita más.
Hoy es domingo, faltan 5 rayitas para que ella venga, después tengo cuatro días para borrar las marcas en la pared y en el quinto comenzar a dibujarlas de vuelta. Es dura la condena, pero un solo minuto junto a ella lo compensa…

viernes, septiembre 07, 2007

Pagando Apuestas

Hace algún tiempo jugué dos apuestas y perdí ambas. La primera que jugué era en ese momento la única apuesta conocida por mi que castigaba a quien la ganó, ya que el premio consistía en dedicarle un post a la persona con la que aposté. En un primer momento pensé en pagar la primera contando la forma en que nos contactamos, hoy creo que eso no es lo más relevante que nos pasó, así que para pagarla mejor cuento como perdí y saldé la segunda apuesta que también jugué con ella pocos días antes de que llegase a mi ciudad:
No se en que exacto momento sucedió, sí recuerdo que un día intentando utilizar mi cerebro para pensar me percaté de que me costaba más de lo normal, que estaba como ausente, que no estaba conmigo y después de investigar un poco la causa di con Ella: la secuestradora.
Comenzamos a negociar el rescate y tras llegar a un principio de acuerdo se decidió la devolución de mi mente, la cual se haría en Córdoba ya que sin cerebro para pensar no podía ir yo hasta donde este se encontraba. Para efectivizar dicho intercambio la señorita en cuestión recorrió la distancia que nos separa, que no es poca, llegando con su valijita llena de ropa, su guitarra al hombro y mi mente dentro de un dedal. Las negociaciones se complicaron a tal extremo que tuvieron que extenderse a lo largo de una semana y un día.
En esos días mi mente no fue la única desaparecida: también se extravió su auto en manos de una vil grúa que lo raptó en la calle, pero recuperar el coche fue más fácil que recuperar mi masa encefálica.
La cuestión es que Ella, sabiéndose poseedora de mi fuente de raciocinio, se aprovechó de la situación totalmente decidida a ganar también la segunda apuesta. Y en medio de un éxodo de aves, personas y otros seres vivientes (las piedras no huyeron porque no tienen patitas) perdí la segunda apuesta y canté (como 8 veces, lo que es grave teniendo en cuenta la terrible voz que tengo, lo que explica el éxodo). El premio de la segunda apuesta era a elección de la ganadora, y la ganadora, que se ve que es masoquista, eligió nuevamente como premio un castigo: al día siguiente partí con ella rumbo a Buenos Aires en su autito recién rescatado del playón municipal. Seis días me tuvo que soportar hasta que mis obligaciones me trajeron nuevamente a mi ciudad, y lo peor de todo es que cuando llegué a Córdoba me di cuenta de que mi cerebro había quedado en Buenos Aires, dentro del dedal, y que en su lugar había guardado en mi bolso un anillo de Ella... Pero no le voy a decir que tengo su anillo en mi poder, no quiero que el intercambio sea tan fácil cuando venga porque si se complica la negociación seguramente se va a quedar un poco más de tiempo acá... En todo caso cuando esté por irse le pido rescate por el anillo y asi la obligo a quedarse unos días más.

jueves, julio 12, 2007

Invierno

Mis manos se posan sobre su cintura. Tantas capas de ropa no me impiden recordar como se siente su piel al tacto así que mientras mis manos se entretienen acariciando la áspera lana de su abrigo, mi mente me recuerda la suave sensación de acariciar su piel desnuda. Y entonces quiero abrazarla, quiero sentir el contacto de su cuerpo con el mío, sentir su calor que tantas veces ha sabido abrigarme. Quiero quitarle esa campera que no me gusta y bajo la cual se refugia del clima, quiero quitarle la áspera lana que interrumpe a mi mente cuando pienso en la suavidad de su piel, quiero quitarle esa camisa cuyos botones interrumpen el recorrido de mis labios, quiero que mi cuerpo se convierta en el abrigo de su ser al menos por un instante... Si el lunes hubiésemos estado juntas, en Córdoba seguramente no habría nevado.

viernes, mayo 04, 2007

Ella

Llego a su casa, atravieso la puerta de rejas que está abierta, cruzo el jardín y toco el timbre. Me abre casi inmediatamente con unos papeles en la mano, mirándome por encima de los anteojos. Sonríe y me hace pasar, cierro la puerta detrás de mí mientras ella me cuenta que está terminando algunas cositas que le han quedado pendientes de su trabajo. No entiendo nada de lo que hace, pero en eso estamos iguales porque ella tampoco entiende mi trabajo. Deja las cosas sobre la mesa y, acercándose, me da un beso con sabor a caramelo de menta fuerte, me encantan esos caramelos y se lo digo, me ofrece uno pero yo a cambio le pido otro beso, amo esos caramelos pero más amo sus besos: los caramelos no me producen la misma sensación que sus labios. Me besa y me pide que le de un tiempito para terminar lo que está haciendo. Enciendo la tele para entretenerme mientras ella termina con lo suyo, tomo la taza con café que tiene a su lado pero está frío… Hago zapping un rato, no encuentro nada que me interese así que apago la caja boba, pongo algo de música suave para no distraerla y empiezo a preparar algo livianito para cenar. Abstraída en mis pensamientos no la escucho entrar en la cocina pero me percato de su presencia cuando siento sus manos deslizarse por mi cintura, sus labios que se posan sobre mi cuello, un te amo susurrado en mis oídos mientras aprieta más su abrazo. Siento su cabeza posándose sobre mi hombro, me gusta que haga eso, me gusta darme vuelta y devolverle el abrazo. Me gusta que sea tan dulce, me gusta que me haga reír pero no me gusta cuando me reta, aunque muchas veces tenga razón al hacerlo y posiblemente por su acierto me molesten sus reproches. Cenamos, nos tiramos en el sofá a ver tele: están pasando una película que simulamos ver pero que a ninguna de las dos le interesa y entonces charlamos, jugamos, peleamos, nos reconciliamos, reímos, nos besamos, me hace cosquillas, me enojo, peleamos, nos reconciliamos, reímos, jugamos, nos besamos. Comenzamos un implícito concurso de caricias que termina, como tantas otras veces, empatado. La luz de la mañana nos encuentra nuevamente juntas, las voces que la tele deja oír no consiguen despertarme, como así tampoco los autos que pasan por la calle y que me suenan lejanos, pero un osito de peluche que me acaricia y me habla con la voz de ella me trae de regreso a su lado. Ojalá pudiera quedarme con ella otro rato…

miércoles, abril 25, 2007

Hace siete meses y dos días

Hace siete meses y dos días me senté a escribir un post para subir al blog, empecé a escribir algunas palabras parecidas a estas, hasta que, no se en que exacto momento ni como, me quedé dormida. Y estando en mis sueños, soñaba que escribía, y escribía algunas palabras parecidas a estas, y no se en que exacto momento ni como, me quedaba dormida. Y estando en mis sueños, soñaba que escribía, y no se en que momento me quedaba dormida. Y estando en mis sueños, soñaba que escribía, y me quedaba dormida… Y soñaba que escribía. Y después soñé que despertaba. Y después soñé que despertaba. Y después soñé que despertaba… Hasta que soñé por última vez que despertaba, y cuando abrí los ojos la vi a mi lado, y creí que seguía soñando. Intenté vanamente seguir despertando, pero no recordaba con claridad cuantas veces me había dormido, ni mucho menos cuantas despertado, así que me tuve que conformar con esa ilusión tan real, con ese sueño de abrir los ojos y tenerla a mi lado. Y hace siete meses y dos días que no se si esto es un sueño del cual debo despertar, o si es que la realidad se ha empeñado en hacerme creer que es un sueño. Sea lo que sea, espero que no se acabe…

martes, abril 17, 2007

...

Una mesa, dos personas, miradas que se cruzan seguidas por incontables palabras y largas sonrisas. El aroma del café baila lentamente al son de la música, disipándose entre las tenues luces del bar, elevándose hasta perderse en la amplitud del lugar. No hay mucha gente, pero si el lugar estuviese atestado sería igual porque ellas parecen no ver a nadie más, porque esas miradas no se apartan una de la otra, no se detienen a observar a su alrededor, porque nada de lo que pase fuera de esa mesa les interesa y demasiado ocupadas están en contemplarse como para percatarse de que el mundo sigue girando. Ellas juegan con sus miradas, algún comentario de una hace que la otra baje la vista con un gesto de timidez, dos manos cruzan la mesa y toman a otra mano, la tercera mano se retira mientras su dueña, cayendo en la realidad, mira a su alrededor con vergüenza, buscando caras desconocidas pero acusadoras con las cuales justificar su accionar. Nadie parece verlas, una sonrisa cómplice se dibuja en sus labios. Una mano que llama al mozo, dos manos que se apresuran a pagar, dos mujeres que salen del lugar sin llamar la atención. Y ahora soy yo quien pide la cuenta, casi imitándolas. Demasiados besos contenidos piden permiso para salir, ansiosos por la respuesta que saben que tendrán, dos manos que se apresuran a pagar anhelando las caricias que no pudieron dar. Más pasos que se alejan para poderse acercar.

martes, marzo 27, 2007

La heterosexual reprimida

A veces me pregunto si soy una torta atípica, una bisexual confundida, o una heterosexual reprimida. No siento atracción por los hombres, actualmente no estaría con alguno, y no porque sienta odio hacia ellos o asco o algo así, sino simplemente porque sé que no siento lo mismo por un hombre que por una mujer. Desde que era chica sentí admiración por algunos actores o cantantes, pero siempre eran amores platónicos; nunca el vecinito de enfrente, o el carnicero de la esquina, o el físico nuclear de la vuelta. Pero una vez me enamoré de uno, de un chico de mi facultad, que fue el único hombre capaz de hacerme sentir algunas de esas sensaciones de las que tanto había oído hablar. Era una época en la que me consideraba hetero y aún no me había preguntado seriamente que pasaba con mi sexualidad, o mejor dicho, nunca me había cuestionado seriamente mi asexualidad. El era mayor que yo, no íbamos al mismo curso, pero lo sabía ver en los recreos, parado en el pasillo. Y creo que la atracción era mutua. Nos hicimos amigos, el era muy tímido, yo también. Sus amigos me decían que yo le gustaba, pero ni él ni yo dábamos un paso para que algo sucediese. Y las cosas siguieron así durante un par de años, hasta que lentamente ese “amor” fue desapareciendo, dejando en su lugar una amistad que se iba afianzando.
Y eso es lo que a veces me hace cuestionarme si soy lesbiana o bisexual: ¿el que me haya enamorado de un hombre una vez puede llegarse a repetir en algún momento de mi vida?. Actualmente creo que no, porque hasta el momento en que “descubrí” mi homosexualidad era simplemente asexuada, no me importaba estar sola, no miraba tipos en la calle, ni sentía algo por ninguno, aunque me reprimía tanto que tampoco miraba o me permitía mirar mujeres y esta que conté fue la unica vez que sentí algo duradero por un hombre. Y cuando llegó el día en que dije basta y me pregunté que estaba haciendo con mi vida, y me atreví a despejar mis dudas las cosas cambiaron. Comencé a descubrir un mundo de sensaciones, comencé a darme cuenta de que era mucho más enamoradiza de lo que pensaba, y que la hasta ese entonces por mí desconocida magia de un simple beso podía hacer desaparecer el mundo por un instante, que tengo mariposas en la panza que cada tanto baten sus alas para recordarme y recordarse que estamos vivas, que si el 10% de mi cerebro está en uso en forma conciente, el 90% restante está inconscientemente siendo ocupado por la persona que produce todas esas sensaciones y que yo también puedo sentir lo que tantas veces había escuchado describir por mis amigas pero nunca había vivido, puedo sentir lo mismo, pero no por las mismas personas.
Todo esto surgió por una charla que me trajo varios recuerdos de cosas que me dijeron. La charla: un amigo gay que me dice que a veces se cuestiona su homosexualidad, por más que sabe que no siente lo mismo por un hombre que por una mujer, y sus cuestionamientos se deben a la dificultad que tiene para enamorarse y que su enamoramiento sea duradero. Los recuerdos: tres mujeres lesbianas que no se conocían entre ellas y que en distintos momentos y vaya una a saber porqué coincidieron en decirme que me veían, en un futuro, casada, con hijos y con mis historias de lesbianismo como “anécdota” que ocultarle a mis nietos.
¿Seré una heterosexual reprimida? (cuack)

domingo, marzo 18, 2007

El sabor de las palabras

Silencio o algo que se le parece. La luz de sol de un verano que ya se despide ilumina la casa, el transito dominical adormecido deja una sensación de paz poco habitual que a veces se extraña, por más que el domingo sea un día por demás aburrido. Ella está en el patio, sentada, leyendo. Yo en la cocina preparando la merienda. Desde el jardín vecino llegan las risas de algunos niños que juegan a ser guerreros de vaya una a saber que planeta o superhéroes caídos a la tierra desde el espacio… Como extraño esa edad, la despreocupación, el jugar dejando volar la imaginación, el transformarme en alguno de esos personajes fantásticos e imbatibles al menos por unas horas, el convertirme en madre de mis muñecas de plástico que cobraban vida en ficticios diálogos plenos de felicidad, inocencia y afecto. Y ahora los escucho y no puedo evitar sonreír añorando esas épocas. Salgo al patio, Vane está tan abstraída en su lectura que parece no oír las vocecitas de sus vecinos, posiblemente porque ya está demasiado acostumbrada a ellas. En mi edificio no hay muchos chicos, ninguno en el piso en el que yo vivo. Me acerco a ella y extendiendo mis brazos por sobre sus hombros dejo las cosas sobre la mesa, la abrazo desde atrás y beso su cuello. Ella retiene mi abrazo y después, hablándome, me hace sentar a su lado. Comienza a leerme una nota del diario, se detiene, levanta la vista y se queda observándome, devolviéndome la mirada que desde que me senté le estoy regalando. Te amo, me dice casi en un susurro mientras sus ojos parecen confirmarlo, deja el diario sobre la mesa, acaricia mi mejilla y esta vez con un tono de voz más elevado repite: te amo. Mis oídos quieren seguir escuchándolo una y otra vez pero mis labios quieren ir más allá, quieren probar el sabor de esas palabras y se acercan a su boca para capturar cada te amo antes de que escapen simulados en sonidos. Los te amo saben muy bien, mucho mejor de lo que se oyen…

viernes, febrero 23, 2007

Recuerdos de un pasado no tan lejano III

Era viernes. Estaba demasiado aburrida así que tuve la maravillosa idea de entrar a un chat. Nunca fui muy amiga de los mismos por lo tanto no conocía ninguno que me gustase, pero un amigo me recomendó uno que se llenaba de gente de Córdoba así que sin pensarlo entré a la sala de lesbianas.
Efectivamente: estaba lleno de cordobesas y de algunos cordobeses que intentaban hacerse pasar por cordobesas. Empecé a charlar con un par de personas, descarté a los nenes que simulaban ser nenas y terminé intercambiando direcciones de mail con una chica que me parecía muy piola. Al día siguiente la encontré en el msn y tras conversar un par de horas quedamos en vernos en el centro. Tenía más o menos mi altura, 30 años y una hermosa tonada santiagueña que hacía juego con su sonrisa.
Nos fuimos a un pub en Nueva Córdoba a seguir charlando mientras tomábamos algo. Pasadas dos cervezas y la medianoche nos fuimos del lugar con destino incierto. Ambas vivíamos por la misma zona así que comenzamos a caminar en esa dirección y llegando al Bv. San Juan me invitó a tomar otra cerveza, pero esta vez en su departamento. Llegamos al mismo, puso algo de música y seguimos charlando y disfrutando de la compañía de una señora Quilmes bien helada. Ni ella ni yo dábamos un paso para que pasase algo más, ella porque yo no le daba señales de que me gustara, yo porque la timidez me inhibía.
En un momento la cerveza hizo su efecto y ella fue al baño, yo me levanté algo mareada, me dirigí hacia la ventana y me puse a mirar hacia la calle. Cuando salió del baño se acerco a mí por detrás, me llamó por mi nombre y cuando me di vuelta la tenía frente a mí, muy cerca.
- Puedo? Me dijo mientras con una mano me tomaba por la nuca y se acercaba aún más.
Mi mano en su cintura fue la respuesta que hizo que las distancias terminaran de acortarse y el beso que ambas deseábamos pero que no nos animábamos a dar finalmente llegó…
Ese fue el comienzo de una historia que duró unos cuantos meses y que recuerdo muy gratamente por lo que ella significo y lo que hizo por mí. Cortamos cuando le surgió una oportunidad laboral en Buenos Aires y se marchó, actualmente vive allá con su pareja y lo que fue una relación entre nosotras se transformó en una amistad que dura hasta el día de hoy.

miércoles, febrero 07, 2007

Si las noches fueran un poco más largas...

Despierto a su lado y siento el calor de su cuerpo junto al mío, su mano sobre mi vientre y sus suaves piernas rozándome. Me gusta estar a su lado mientras duerme, mientras está en ese estado de inconciencia que me permite observarla sin que se de cuenta de que lo hago, sentir su respiración tranquila y ver sus cabellos dibujando incomprensibles figuras sobre mi almohada. Me gusta lo que veo y podría pasarme horas así, acurrucándome a su lado y esperando que ese momento no termine. La abrazo y siento su perfume, beso su cuello y mis manos comienzan a recorrer un camino que conocen de memoria pero que se siente diferente cada vez que lo transitan. Dibujo con mis dedos el contorno de su cuerpo, la acaricio muy suavemente para que cuando ella despierte pueda jugar a que está dormida y así yo puedo seguir jugando a que la despierto con mis caricias. Y cuando se cansa de jugar a que esta dormida me abraza y sus manos desandan en mi cuerpo los caminos que las mías marcaron en el suyo, y lucho por acercarme más intentando que su aroma se impregne en mi piel para poder sentirla conmigo algún tiempo más cuando ya se haya ido...

jueves, diciembre 21, 2006

¿Querés bailar conmigo?

Estoy secando los platos mientras ella revisa su correo, sube el volumen de la música y se dirige hacia donde estoy yo. La voz de Sade comienza a invadir cada rincón del departamento justo cuando ella entra en la cocina.
“You think i'd leave your side baby, you know me better than that” dice la canción mezclándose con las palabras que me ofrecen ayuda mientras se acerca a mi y me abraza desde atrás. Sus brazos rodean mi cintura, sus labios se posan sobre mi cuello y después deja a su mentón descansar sobre mi hombro mientras yo abandono lo que estaba haciendo.
“Oh when you're cold, i'll be there, hold you tight to me” canta Sade. Me doy vuelta para devolverle el abrazo, su boca se acerca hasta quedar casi pegada a la mía susurrándome lo que sigue de la canción, me roza con cada palabra regalándome su tibio aliento mientras yo ansío ese beso, pero sus labios solo quieren cantar. Su rostro retrocede cada vez que intento acercarme, sabe que eso me molesta pero le encanta hacerme enojar. Sigue cantando; casi involuntariamente comenzamos a bailar y así me guía hacia la habitación, empujándome con su cuerpo. En el camino me regala un apasionado beso mientras mis manos recorren su espalda y juegan en su nuca.
“I'll be there by your side baby” nos dice Sade despidiéndose, justo en el momento en el que nuestras ropas comienzan a molestar…

martes, diciembre 12, 2006

Mi debilidad

No puedo apartar mi vista de sus labios. Veo que se mueven e intento escuchar las palabras que emiten, pero a mi mente le cuesta concentrarse en otra cosa que no sea ese sensual movimiento color carmín. Ella me habla, juega con los anillos de sus manos, me mira a los ojos, la miro a los labios. Y se acerca a mí, y las manos que antes jugaban entre si ahora se ciñen en mi espalda, abrazándome, y los ojos que antes me miraban ahora están cerrados, y mi vista ya no busca a sus labios, porque mi boca ya los encontró.

domingo, diciembre 03, 2006

Y me alcanzaron a 300km

Aquella noche pasó por mi casa para invitarme a tomar algo. Hacia dos o tres meses que habíamos cortado pero en ese entonces yo todavía pensaba que podíamos llegar a ser amigos, claramente no había terminado de comprender la clase de persona que él es. Era la medianoche y llegamos a un resto bar que estaba muy bueno. Subimos a la parte de arriba que funcionaba como pub, pedimos una cerveza y comenzamos a charlar acerca de lo que había sucedido en nuestras vidas en ese corto tiempo. Después de una o dos horas me había puesto al tanto de las 500 minas que se había cogido, como buen “macho de América” que es (bueno, está bien, 500 es una exageración, fueron 6 o 7 en 2 o 3 meses, con lo que no sé si la exagerada soy yo o él). Tipo 3 AM partimos rumbo a mi casa, que quedaba a unas 4 cuadras del lugar en el que estábamos, y allí seguimos conversando. No se como llegó el tema de la homosexualidad a nuestra charla, lo que si sé es que decidí aprovechar y si la situación se daba decirle la verdad porque sino la iba a conocer de todos modos por nuestros amigos en común y en ese momento le guardaba algo de respeto todavía, así que prefería que lo supiese por mí y no por terceros. No se lo dije directamente pero en algún momento mi forma de hablar debe haber demostrado cierto conocimiento de causa ya que me pregunto si había estado con una mujer alguna vez. Por la cara de sorpresa que puso cuando le dije que sí supongo que la pregunta había sido hecha en tono irónico esperando un no como respuesta, pero más sorprendida resulté yo después con su invitación a coger, como si mi homosexualidad se debiese a que nunca tuve buen sexo con un tipo (cosa que claramente me dio a entender, poniéndose él mismo en la bolsa). Después de lo que me contó esa noche, de su propuesta y de las cosas que me enteré después, me di cuenta de que había estado un año y medio con una persona que no valía un centavo, que las rajaduras en el techo de mi departamento no eran producto de la vejez del edificio sino producto de mis cuernos al rozarlo, y que todas mis suposiciones respecto a él y nuestra relación eran ciertas. Ahora afortunadamente no lo veo muy seguido, pero el sigue insistiendo en llamarse mi amigo, en enviarme sms por mas que no reciba respuestas, y en hacerse el interesante cada vez que tiene oportunidad.
Cosas como estas y otras que veo con frecuencia me hacen preguntarme acerca de la forma en que los hombres toman la homosexualidad femenina. Es cierto que vivimos en una sociedad “fálica”, en la que toda relación PARECE tener que girar en torno a un pene, en la que la mayor parte de los tipos se calientan viendo a dos minas juntas y anhelan cumplir su fantasía de estar en un ménage à trois, en la que se preguntan como puede ser que dos mujeres puedan estar bien y satisfacerse sexualmente, y por eso posiblemente es que piensan que el termino lesbiana es sinónimo de bisexual y que todas las lesbianas recurren a juguetes para estimular a su pareja o que están esperando que entre un tipo para complacerlas. Por otra parte nunca escuche decir que un hombre es gay porque no encontró una mina que lo satisfaga sexualmente, pero si que las lesbianas son mal cogidas o frígidas. No vi a minas parando a una pareja gay para ofrecerles sexo en trío o para decirles “que lastima que no me conociste antes, seguro que no te hacías puto” pero ese tipo de comentarios parecen ser regla general para todo hombre heterosexual que se precie de serlo y se cruce con una lesbiana. Es como que la homosexualidad femenina es “invisible” o “reversible” y que cualquier hombre puede cambiarlo. Como si todo girase en torno a lo sexual y no hubiesen sentimientos y sensaciones de por medio, como si la homosexualidad masculina fuese aceptada y en cierta forma respetada, pero la femenina no. ¿Tan difícil es de entender que la homosexualidad no es una simple cuestión de sexo? ¿O será que estas personas (hombres o mujeres, lo que sea) jamás se enamoraron de alguien o sintieron cosquillas en la panza, o atracción por otra persona?
Bueno, hoy me levante mufa… la idea era contar la historia de mi ex solamente, que ya es un capítulo cerrado en mi vida, pero cuando lo escribía se me vino a la cabeza algo que me paso anoche y que me enfermó: un tipo se le tiro el lance a mi novia y se la quiso tranzar a la fuerza al frente mío en un boliche gay habiendo visto claramente que somos pareja, ¿hubiera hecho lo mismo si mi novia hubiese estado con un hombre y no con otra mujer?.
¿Se nota que me quedé enojada? Mejor me voy a dormir porque mañana me tengo que levantar temprano…

viernes, noviembre 17, 2006

Recuerdos de un pasado no tan lejano II y I/II

La historia siguió, después de ese beso en la puerta la situación se distendió y hablamos bastante acerca de lo sucedido, de cómo se sentía ella y de cómo me sentía yo y decidimos seguir viéndonos para ver que pasaba. Por lo general nos encontrábamos durante la semana, después de salir de la facu nos íbamos para mi casa o para la suya, en ese entonces ella vivía con un primo así que nos quedábamos charlando con él o viendo pelis con él o jugando a las cartas con él o haciendo cosas mas interesantes, pero sin él. Así pasaron casi dos meses, hasta que un día cuando salimos del curso un chico estaba esperándola en la puerta, esa noche ella se fue con él y al día siguiente al llegar al aula la encuentro charlando con otras chicas acerca de su reconciliación con su novio, que había sido hacía ya un mes. Enterarme de eso me dejó por el piso, me sentía muy mal y al borde del llanto. Intenté disimular como pude, ella estaba muy incomoda porque no quería que yo lo supiera, intentaba hablarme como si nada hubiese sucedido y tenía que responderle como si todo estuviera bien, como si no me hubiera enterado de que me había mentido de esa forma, de que me había engañado durante todo un mes jugando a dos puntas. El resto del grupo habían notado que estaba rara, demasiado seria, que “me pasaba algo”, así que aduciendo que me sentía mal ese día me fui antes, ella quiso acompañarme pero yo le dije que no, que iba a estar bien y en medio de la clase me retiré. Cuando salió del curso me llamó por teléfono para que habláramos, pero lo único que necesitaba en ese momento era estar sola, sentía que no había nada que explicar ni nada de que hablar. Cuando al rato sonó el portero de mi casa no atendí y nuevamente llamó a mi teléfono. Le pedí que se fuera porque no quería hablar, no quería continuar con la relación pero iba a hacer todo lo posible para que las cosas en la facu siguieran igual que antes, le dije que lo que me había pasado esa noche había sido producto de la sorpresa, porque nunca me lo hubiera esperado (mucho menos por como se venían dando las cosas) y quedó todo ahí. Durante los días siguientes ella intentaba acercarse a mí con cualquier excusa, y yo con obligada hipocresía tenía que hacer de cuenta que todo estaba bien. El tiempo siguió pasando y a las pocas semanas fue el cumpleaños de uno de nuestros compañeros. Lo festejaba con una fiesta “vaquita” (de esas en las que cada invitado pone cierta cantidad de dinero con la cual se cubren los gastos de bebidas y etc. etc., aunque los etc. etc. por lo general son menos caros que los costos de bebidas). Había alquilado un salón y tenía muchos invitados, entre ellos estaba ella con su novio y su primo. En un momento de la noche yo estaba bailando y charlando con su primo, en cuanto vio esto se acerco a nosotros, nos separó poniéndose entre medio de ambos y comenzó a pegarme (sip, increíble pero rial: me pegaba, situación realmente de mierda, sólo faltaba el ring y el lodo). Afortunadamente yo tenía más fuerza que ella y pude evitar los golpes agarrándola, hasta que su novio y el primo la separaron de mi y la tranquilizaron en un rincón. Ella se excusó diciendo que se había puesto así porque me quería tranzar al primo (cuack, creo que tendría que aclararle el significado del termino lesbiana, aunque era una excusa medio “¿creíble?” para el resto). Al día siguiente nuevamente fue a casa, pero esta vez subió a mi dpto y hablamos, o mejor dicho discutimos bastante. Me pidió disculpas pero yo sentía que no podía perdonarla, lo que más me molestó es que quería seguir en esa situación jugándola a dos puntas con la excusa de que estaba confundida, que necesitaba tiempo para aclararse las cosas a si misma. Cuando me lo dijo le recordé la profesión de relaciones publicas (por no decir putas) de toda la rama femenina de su árbol genealógico, desde su madre hasta su tatarabuela, pasando por tías, hermanas, primas y hasta su padre cayó en la bolsa, creo que nunca en mi vida había insultado tanto a alguien. La cuestión es que las cosas jamás volvieron a ser como antes, actualmente nos vemos poco y si nos cruzamos no nos dirigimos la palabra, ella no me habla ni me saluda, y a mi tampoco me interesa hacerlo. Y con respecto a los otros chicos: durante medio año no cursé por cuestiones laborales así que perdí contacto con gran parte de ellos, Pablo es la única persona con quien sigo viéndome frecuentemente y con quién hablé hace poquito acerca de mis tendencias reposteras.
En fin, está contado como si me persiguiera una vieja con una escopeta pero no es eso, sino que esta semana se ha empeñado en no darme un respiro y en un ratito tengo que salir corriendo del laburo hacia mi casa porque llega mi amorchis, así que eso es to to to todo amigos! (con voz de bugs bunny)


Acotación desubicada: Acabo de crear los números romanos fraccionarios para el titulo de este post, ¿algún drama? Guarda que les mando a la vieja de la escopeta EH!!! EH!!! ENTENDIDO???

lunes, noviembre 13, 2006

Recuerdos de un pasado no tan lejano II

Nos conocíamos desde hacía algún tiempo y comencé a notar que lo que sentía era algo más que una simple amistad, que pensaba demasiado en ella. Un sábado por la noche como era nuestra costumbre fuimos en un grupo medio grande a un pub de esos que después se transforman en boliche y las horas comenzaron a pasar regadas por el alcohol, la charla y el humor. En el lugar no había demasiada gente, y en un momento quedamos ella y yo sentadas en una zona bastante oscura, en compañía de una cerveza, hablando pavadas y haciendo chistes de esos que sólo pueden causar gracia a una persona ebria. Entre charla y chistes de mi boca escapó una pregunta que después dejó en mi cabeza más preguntas por responder: “¿me darías un beso?”. No recuerdo su cara, pero seguramente debe haber sido de sorpresa, recuerdo sí que su respuesta no fue un rotundo no, sino una evasiva que se le acercaba. Seguimos tomando, y pasados unos minutos se lo pedí nuevamente, preguntándole si no se animaba o si simplemente no quería. Ella se hizo la valiente, y me dijo que no era que no se animaba, pero que no quería, así que de mi boca casi inconscientemente escapó un “y bue, vos te lo perdés”, como si en verdad estuviera perdiéndose de algo. Los minutos siguieron pasando y nos unimos a nuestro grupo, que estaba bailando. Cuando la noche ya casi llegaba a su fin ella me tomó de la mano y me pidió que la acompañase al baño y cuando llegamos me preguntó qué era lo que se perdía. Lo único que atiné a hacer en ese momento fue empujarla suavemente hacia adentro de uno de los cubículos y arrinconándola contra la pared me acerque a ella hasta que mis labios rozaron los suyos y la besé. Ella respondió a mi beso y se dejo llevar por mis caricias que quizás hayan llegado demasiado lejos, pero recordando el lugar en el que estábamos y a nuestras compañías salimos del baño y nos fuimos nuevamente con ellos. No se atrevió a mirarme a los ojos durante el poco tiempo que pasó antes de que nos fuéramos del lugar, y siguió sin mirarme a los ojos y sin casi dirigirme la palabra durante toda la semana siguiente. La situación fue realmente incómoda para ambas… más teniendo en cuenta que nos veíamos casi a diario y que había un grupo de personas de por medio que ignoraban todo lo sucedido esa noche, así que decidí pedirle que habláramos para aclarar todo y pedirle disculpas. Le propuse pasar por su casa para hacerlo, dándole a entender que eso era lo único que quería y no tirarme un lance y ella aceptó porque también lo creía necesario. Ya en su casa y entre mates y mates, me dijo que no le atraían las mujeres y nunca se había fijado en alguna, y que no conocía a nadie a quien le hubiese sucedido algo así. El ambiente era tenso por más que las dos intentábamos simularlo, sentía que había cometido un gran error y ahora no sabía como solucionarlo, echarle la culpa al alcohol era una excusa pero no explicaba todo lo sucedido, parece ser que no todo el mundo se convierte en gay cuando toma mucho. Le dije que no sabía que era lo que me había pasado, que era la primera vez que hacía algo así (que de hecho no era del todo mentira, nunca había encarado a nadie) y después de pedirle disculpas e intentar arreglar todo para distender la situación decidí irme para no seguir complicando las cosas. Me acompañó hasta la puerta, yo caminaba adelante y cuando me hice a un lado para que pudiese pasar a abrir se acercó a mí y me besó. Realmente me tomó por sorpresa, no esperaba esa reacción por la forma en que me había tratado. Después me dijo que ser moría de ganas de hacerlo pero que no se animaba, que eso era algo completamente nuevo, que estaba confundida porque le había gustado y me volvió a besar. Y la historia no terminó ahí, aunque tal vez hubiera sido lo mejor…

lunes, octubre 30, 2006

Despiertame cuando pase el temblor...

Sus caricias me despiertan a la noche y mi confusión inicial pronto desaparece transformándose en pasión. Sus besos llenan mi cuerpo y mis manos recorren el suyo sin pausas. La suavidad de su piel es una constante caricia que me llena de electricidad y me conmueve a cada segundo, no puedo evitar estremecerme y quiero sentir su cuerpo turbándose junto al mío, su vientre temblando con mis caricias, con mis manos que lo recorren, con mi lengua que se detiene en ese ombligo que me invita a jugar. Necesito perder el control una vez más, necesito sentir que ella pierde el control una vez más, necesito sentir el contacto de nuestros cuerpos al rozarse, el contacto de cada centímetro de nuestras pieles, nuestros suspiros incontenibles. Necesito acercarme cada vez más, sentir que está conmigo, que también me necesita tanto como yo a ella, perdernos en ese instante y fundirnos en el placer mas intenso y después en un dulce abrazo. Necesito su calor, necesito su cuerpo, necesito su amor cada vez más…y eso me da mucho miedo.

miércoles, octubre 18, 2006

Siempre hay una primera vez

Ella me miraba sin hablar. No sé que es lo que pasó en ese momento, pero algo de ella me atraía, y sé que le pasaba lo mismo conmigo. Varias veces me tiró indirectas que simulé no entender y varias veces ella simuló no haber dicho nada con doble intención. Varias de esas veces el que en ese entonces era mi novio estuvo presente, y varias de esas veces me sentí como una hija de puta por más que la hija de puta no fuera yo sino él, que me usaba e intentaba manipularme como nadie nunca lo hizo. Y yo sabia lo que era él, pero aun así le creía y dejaba que me usara porque tenía miedo, miedo de lo que me estaba pasando, miedo de lo que me podía pasar, miedo de estar sola, miedo de mis miedos… Hasta que un día dije basta: el día en que ella se acerco a mí mas de la cuenta, el día en que sentí su cuerpo rozándome y no pude resistir la tentación de acariciarla, de besarla, de sentir sus labios rozando los míos, su tibia lengua moviéndose en mi boca, en mi cuerpo, mis manos acariciando su piel, su piel contra la mía, sus ojos cerrados y su boca abierta dispuesta a gemir ante el más mínimo contacto… Ella fue todo para mí, y a la vez nada… Fue la persona que me hizo dar cuenta de quien soy, y solo fue una aventura pasajera, una persona que marcó mi destino sin saberlo, una persona muy diferente a mí pero que me abrió el camino oculto que necesitaba descubrir, el camino que permaneció innecesariamente vedado durante tanto tiempo. Gracias, por mas que hoy nos veamos y solo nos saludemos con un frío “hola”, me ayudaste mucho, me hiciste descubrir un aspecto que desconocía en mí, me hiciste terminar de comprender quien soy, me hiciste terminar de comprender que la única forma de intentar ser feliz era sacarme la careta y mostrarme tal cual soy… Por más de que hoy no te pueda ver y no te quiera ver porque somos muy diferentes: gracias! Y espero haber echo en tu vida aunque sea una ínfima parte de lo que vos hiciste en la mía, aunque realmente lo dudo. Gracias por hacerme abrir los ojos!

martes, octubre 17, 2006

Casi boys scouts... (o girls scouts?)

Este finde nos fuimos con Vane y unos amigos a pasar unos días a las sierras aprovechando el fin de semana largo. El viernes dejamos las carpas listas y todas las mochilas y bártulos habidos y por haber en mi dpto para salir el sábado tempranito. Como con tantas cosas en casa no se podía ni caminar, anduve todo el viernes tropezando (y sip, mi casita no es muy grande que digamos). Para colmo no hay nada peor que levantarse a tomar agua a la noche y llevarse puesto algo duro y pesado con el dedo chiquito del pie, mis vecinos hasta el día de hoy están pensando en contratarme como despertadora oficial del edificio porque esa noche demostré mi efectividad para tal trabajo con mis gritos de dolor.
El sábado tempranito Vane llegó en su auto y después de unos mimos empezamos a cargar las cosas para no perder tiempo. Al ratito llegó Nano (mi mejor amigo) que iba en el auto del novio junto a un par de amigas y amigos de ellos. En fin, tipo 8 ya estábamos todos y salimos rumbo a las mini vacaciones porque no queríamos viajar con el terrible calor, además de que era mejor llegar tempranito y armar todo antes de que el sol nos aplastase y nos dejase pegados a las piedras como lagartijas.
Éramos 10 en 3 carpas: una para 2 personas, y dos para 6 o 7, así que nos sobraba espacio (es más: estoy pensando seriamente en mudarme a una carpa, me parece que es más grande que mi dpto). Al mediodía comimos el obligado asadito de bienvenida, después hicimos todo lo común que se puede hacer en un campamento y para la noche ya se estaba formando una nueva pareja en el grupo: un amigo de Nano y una de mis amigas estaban llevándose demasiado bien, mucha charla, mucha risa, muchas miradas, muchos etcéteras (en el campamento “supuestamente” por lo que ellos dicen no paso nada, pero había demasiado feeling dando vueltas por ahí!).
A la noche mi amor me sorprendió de una forma que no esperaba en absoluto y que me encantó. Era cerca de la medianoche y estábamos charlando todos sentados al lado de las carpas cuando ella se acercó a mí y me pidió que la acompañara al baño porque no se animaba a ir sola, así que la seguí y nos fuimos en esa dirección. Apenas nos alejamos me dijo que era solo una excusa para que pudiéramos estar un rato a solas, así que seguimos hasta unos arbolitos que había cerca de la orilla del río y cuando llegamos allí me encontré con que había puesto una colcha en el pasto, y que arriba había una rosa roja (medio marchita por el calor), una carta, dos copas y una botella de champagne. A la carta me la dio con la condición de que la leyera estando sola cuando volviéramos a Córdoba, y a la rosa, el champagne y los besos me los dio a todos esa noche…
Nos quedamos tiraditas abrazadas mirando las estrellas, charlando y riéndonos hasta que nos venció el cansancio y nos quedamos dormidas (frío? Al lado de ella? Imposible!). Al amanecer me despertó con un beso muy dulce sabor a chocolate, mi vida había traído un bombón y se había olvidado de dármelo a la noche, así que totalmente derretido como estaba me lo dio por la mañana. Es una mujer muy tierna y dulce y me tiene embobada por completo, realmente no se como expresar en palabras todo lo que siento a su lado… Gracias mi amor por hacerme pasar una noche tan especial como esa! Gracias por ser tan dulce!, Gracias por hacerme sentir tan bien siempre! Gracias por cebarme esos mates y ponerle sal en lugar de azúcar!... y si… nadie es perfecto!

jueves, octubre 05, 2006

La universidad complota contra mi blog

O al menos eso parece, porque con todos los parciales que tenia en estas fechas no pude ni asomar la nariz por acá…
Siguiendo con lo que venia contando:
Ella tocó la puerta, y para hacerme la que no estaba esperando detrás demoré un ratito en atender (es que recién entraba, no que hubiera estado ansiosa por verla!, ja). Cuando abrí me esperaba su sonrisa del otro lado, me saludo tomando mi nuca con una mano y en ese instante las mariposas empezaron a hacer estragos en mi estomago. A veces el notar cierto nerviosismo en la otra persona te da algo de seguridad, y seguramente es lo que le paso a ella porque puedo asegurar que a mi no. Entró y nos pusimos a conversar algo que parecieron unos minutos pero que en realidad fueron horas. El tiempo se me pasó volando, es una persona con la que puedo hablar de todo, tiene un sentido del humor muy parecido al mío así que de tantas pavadas que hablamos no recuerdo si esa noche dijimos algo coherente. Después de hablar largo rato me pidió prestada la cocina y se marcho hacia allá con su mochila previo aviso de que si entraba me iba a estar esperando con mi afilado cuchillo, todavía no se si por miedo a lo que pudiera pasar ahí o porque no quería que supiera que era lo que iba a cocinar. Me sentía un poco incomoda con la situación porque hubiera preferido cocinar yo, después de todo era mi casa, pero como no me quedaba otra alternativa me fui a poner algo de música, me moría por poner algunos de esos temas que son para bailarlos en una baldosa con los cuerpos bien juntitos, pero me resistí vaya uno a saber porque y terminé armando una lista con muchos temas variados y muchos temas romanticones mezclados para ver si el azar y mi winamp me ayudaban en algún momento de la noche.
La cuestión es que cocinó, cenamos, y taza taza cada cual para su casa!

Noooo, mentira!, después de cenar y disfrutar de un buen vino seguimos charlando, aunque a esa altura me dio la impresión de que ella estaba tan nerviosa como yo. Me levante para llevar los platos a la cocina, y ella me siguió, ayudándome. Mi cocina no es muy grande, así que para pasar por detrás mío y dejarlos en la pileta tuvo que acercarse demasiado, y las mariposas que se ve que antes no chillaban solo por hambre ahora se volvían a alborotar (si hasta por recordar la situación se siguen alborotando las muy desgraciadas). Cuando pasó me di vuelta y me apoye sobre la mesada, y ella quedo prácticamente encerrada, así que tenía dos alternativas:
1- Quedarse ahí encerrada y lavar los platos para escapar a la situación
2- Pasar y arriesgarse a que la tomase por la cintura y la besase (que por cierto ganas no me faltaban)
Pero la alternativa que eligió no es ninguna de las que contemplé yo: Se ve que no le gusta lavar los platos y que no tenía intenciones de pasar nuevamente, porque sin darme tiempo a reaccionar y tomándome nuevamente por la nuca me beso muy dulcemente. Me dejó sin palabras, lo único que pude hacer fue abrazarla, y devolverle el beso. Parece mentira, pero en ese instante comenzó a sonar mi celular: Alex, amigo con todas las letras a quien quiero muchísimo pero que en ese instante odié, quería saber si iba a salir con ellos, estaban en su casa y no tuvo mejor idea que llamarme. Le había comentado que había quedado en algo, pero me olvide de mandarle un mensaje diciéndole que no iba a ir esa noche, así que por eso me llamó (Alex: vos sabes que te adoro!!, gracias por tenerme siempre en cuenta).
Las cosas con Vane van muy bien hasta ahora, es muy dulce y cariñosa, y estar con ella me hace sentir muy bien, aunque a veces no puedo evitar sentir algo de miedo, porque sé que voy a terminar metiéndome demasiado en esta relación (de hecho ya estoy demasiado metida) y tengo dudas por sus sentimientos hacia su ex, pero en fin… no sería la primera ni ultima vez que me doy la cabeza contra la pared y por primera vez en mi vida siento que vale la pena correr riesgos de este tipo…

LLAMADO A LA SOLIDARIDAD: Se necesita con suma urgencia calmantes o somniferos para mariposas, se agradecerá cualquier dato acerca de la existencia de los medicamentos requeridos.

lunes, septiembre 25, 2006

Sabado a la noche otra vez.

En un post anterior comente que había quedado una cena pendiente con Vane (la chica que me gusta), a principio de la semana pasada se lo recordé en el MSN y justo en ese momento, tras intercambiar unas palabras que me sonaron evasivas me dijo que se tenia que ir y se desconecto. En ese momento di por sentado que mi nuevo apodo sería “scarface” por el tremendo corte de rostro que me pegó, pero no… El jueves, como hacia varios días que no me conectaba al MSN, me llamó por teléfono. Estuvimos hablando lo típico: como andás? Bien? Yo también, que tal la Facu?, como andan tus cosas?, bla bla bla (no me gusta hablar por teléfono, sí… ya sé… muy friki lo mío, pero prefiero el face to face, una conversación de mas de 2 minutos con esos aparatos para mi es un suplicio). La cuestión es que tras un rato surgió lo de la cena, esta vez no porque yo lo dijese sino porque ella lo “recordó”. Quedamos en encontrarnos ayer sábado a las 20:30, ella venía para casa y traía todo para cocinar (quería sorprenderme con algo especial supuestamente, la única pista que me tiró fue que tipo de vino podía comprar) y después de cenar el plan era ver una peli o unos capítulos de The L Word, algo tranqui.
Finalmente llegó el sábado por la noche, y junto con la noche llegaron mis nervios. Tras revisar dos o tres veces cada prenda en busca de etiquetas de precio me fui a bañar (una vez puede pasar pero dos sería demasiado, así que antes de ponerme algo lo reviso aunque dicha prenda ya esté desteñida por el uso). Sonó el portero justo cuando estaba terminando de arreglarme, atendí y del otro lado una voz me dijo:
-Caro? -“caramba!”, pensé, “la última vez que la vi no tenía voz tan gruesa, tanto distorsionará el portero o me enamore de un trava y no me di cuenta?”, y prosiguió: soy Pablo, ahí me abre el guardia.
Hacía siglos que no lo veía, él es uno de los pocos amigos que aun no saben que soy gay y justo, de las 365 noches que tiene el año, se le ocurrió pasar por ahí ESA noche y a ESA hora, y para colmo el guardia, que lo vio solo una par de veces en su vida y que de pedo me reconoce a mí, lo reconoce y le abre la puerta...
Hablamos unos minutos y le inventé una excusa del tipo “una amiga esta mal, viene ahora para hablar porque a su hermana menor la raptaron los ovnis y un extraterrestre degenerado la dejó embarazada. Seguramente no se le va a notar que esta mal porque los marcianos estos la tienen amenazada y por eso tiene que hacerse la que esta todo bien, para que no la dejen embarazada a ella también, y vos viste lo jodido que es tener hijos verdes en primavera, no?...” No me creyó, pero no importa. Se fue apenas sonó el portero nuevamente con previa promesa mía de que al día siguiente lo iba a ir a visitar para charlar un rato. Y cuando se cerró la puerta del ascensor detrás de él respire tranquila... pero eso me duro poco: ella subiría en segundos, y pensarlo fue un imán para los nervios que rápidamente volvieron a acosarme…