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jueves, octubre 25, 2007

Yo no estoy loca... no estoy... NO ESTOY LOCA!

No me secuestraron los delincuentes, ni me abdujeron los marcianos, ni me fui a comprar puchos y no me volvieron a ver nunca más… todo tiene una explicación mucho más simple y creíble:
Uno de los primeros posts hablaba de la casualidad de que siempre veía la hora a las 11:11, esto me pasaba siempre, y como ignoraba dicho fenómeno pasándolo por alto, los espíritus chocarreros empezaron a enviarme sus señales también en otros horarios. Miraba la hora 5 veces al día y las 5 veces eran números como las 16:16, o las 18:18, o las 23:23. Después de un tiempo comencé a ignorar también esas casualidades, hasta que un día me subí al colectivo y al mirar el boleto me encuentro con que eran las 22:22, el número de boleto era el 1001 y la fecha no era el 07-07-07, pero si lo hubiera sido todavía hoy no me ven la cara…
Asustada, pensando que no sería una simple casualidad, me encerré en mi departamento pensando que eran señales anunciando que algo me podía llegar a pasar, así que le saqué las pilas a todos los relojes, la batería al celular y tiré el cable de mi pc por la ventana para no tentarme a encenderla para ver la hora, y ese es más o menos el motivo de mi desaparición.
Pero mi distanciamiento de la civilización se vio destruido cuando los espíritus chocarreros notaron mi maniobra y enviaron a mis amigos y familiares simulando preocupación, aduciendo que no podían contactarse conmigo y amenazando con enviarme a un neuropsiquiátrico si no deponía mi actitud, así que acá estoy de nuevo…
Es creíble, ¿no? Si la uso como excusa en los parciales ¿me creerán?
Esta es la prueba de que no estoy loca:

Como ven está borrosa, pero eso es porque los señores que me envian las señales no quieren que la verdad se sepa!

viernes, marzo 02, 2007

Pesadilla, pero sin Freddy Krueger

Intentaba moverme pero no podía. No sentía su peso encima pero sentía que tocaba mi espalda, que la recorría de una forma extraña. Hacía fuerza intentando darme vuelta, pero mi cuerpo no respondía, quería hablar pero no podía articular palabras, no podía gritar aunque lo intentaba con todas mis fuerzas, y la desesperación crecía a pasos agigantados. En ese momento Vane me despertó y en el preciso instante en que abrí los ojos escuche mi propia voz diciendo “dejame en paz” y noté la tensión en mis brazos y cabeza que intentaban ayudarme a moverme fuera de mi pesadilla. Estaba muy asustada, me parecía sentir todavía ese “algo” tocando mi espalda. Con la respiración agitada me incorporé mirando hacia todos lados, buscando ese fantasma que me inmovilizaba en mi sueño y los brazos de Vane calmaron mis temores infundados que posiblemente por aún estar medio dormida parecían tan reales.
La sugestión de ciertas casualidades de esos días, sumado a este post y a los recuerdos de algún juego de la copa hecho hace años provocaron estos sueños y estos sueños me provocaron un dolor en el cuello que me acompañó durante dos días.
No se si los fantasmas existen, pero la contractura que me quedó fue demasiado real para mi gusto…