Borrón y cuenta nueva
Hace tiempo, más o menos cuando comencé el blog, encontré a una persona que llegó a mi vida para enseñarme a amar y que posteriormente se esfumó sin más. Poco tiempo después conocí a otra persona que terminó de enseñarme lo que ya había comenzado a aprender, mostrandome muchas cosas buenas, y posteriormente enseñandome que existe algo totalmente opuesto al amor (y no me refiero al odio, esa palabra no define la complejidad de ese cúmulo de sentimientos que no se acerca ni por atisbo al odio, pero que está en la dirección opuesta al amor).
Y entonces hoy, invadida por ese sentimiento e intentándolo por enésima vez pero esta vez con más certeza que nunca, me despido del pasado regalándole un soretito para que adorne su cabeza (por no decir “me cago en el pasado”) y hago un borrón de esos que casi rompen la hoja para comenzar una cuenta nueva.
Me cansé de que una puta palabra, una imagen o un sonido me hagan llorar a moco tendido por una persona que ya, para mí (y remarco el para mí), no vale la pena porque el daño que me hace su cercanía pesa más que cualquier cosa buena…
Y por eso, para dejar todo esto atrás, esta semana me compro una vida nueva* para recuperar la que perdí entre lágrimas (y cursilerias) y más vale que esté buena porque mis últimos ahorros se me van en ella…
Diccionario del cagastellano:
*comprarse una vida: expresión irónica que hace referencia a la nula vida social de una persona. Generalmente es aplicada como consejo a quienes están muy al pedo o que en apariencia no hacen nada de su vida (Ejemplo malo: che flaca, ¿tan al pedo estás que mirás esa telenovela pedorra?, ¡comprate una vida!)
*pedorra: de escasa o nula calidad.

