Just a freak
Semana pasada, rendía el viernes. Durante esa semana mi mente decidió quedarse dentro del libro y no me acompañó para nada. Un par de ejemplos:
Miércoles, salgo de mi casa para ir hacia la facultad. Comienzo a caminar, la parada de colectivos queda a poco menos de una cuadra, miro la hora en mi teléfono y me apresuro. Llego a la esquina, me detengo, observo a mi alrededor y confundida me pregunto por que sorcho estoy caminando en la dirección opuesta a la que tenía que tomar, alejándome de la parada.
Día del examen, me bajo del colectivo y comienzo a buscar mi mp3 para guardarlo en la cartera. Lo busco en el bolsillo en el cual habitualmente suele estar y no lo encuentro, lo busco en el otro y tampoco está… “¡caramba!, me han robado” pienso instantáneamente mientras empiezo a recordar a las madres de todos los cacos y sus ancestrales profesiones. En algún momento, cuando ya estaba convencida de que me lo habían robado, me percato de que sigo escuchando la música, así que siguiendo el cable de mis auriculares me encuentro con el extraviado (increíble pero rial).
La semana que viene tengo que rendir nuevamente, si no vuelvo a escribir acá es porque no sobreviví a mi despiste (e intenté cruzar la Av. Chacabuco sin que el semáforo me habilite; o que en lugar de tomarme el ascensor para bajar, me tome la ventana).
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