domingo, marzo 11, 2007

En terapia intensiva

Volví a casa en camilla. Me trajeron como a las 7:30 am sin poder caminar y casi sin poder moverme, y no fue por una borrachera, ni por un accidente de transito, ni porque un elefante rosado me haya pisado un pie en una visita al zoológico o que me haya caído un ladrillo en la mano cuando mi mano estaba sobre mi cabeza. Tuve que volver a casa de esa forma porque un desalmado señor me obligó toda la larga noche del sábado a bailar, saltar y gritar como una desaforada. El señor… no, no, perdón: el SEÑOR (así con mayúsculas) en cuestión es el SEÑOR (así con mayúsculas de nuevo) Hernán Cattaneo que estuvo en el Orfeo tocando ante once de mis amig@s y 6989 personas más (con entradas agotadas desde el jueves según me comentaron por ahí). Hacía mucho, pero mucho tiempo que no bailaba y saltaba tanto como anoche y lo recordé cuando a las 5 de la mañana ya mis piecitos no me respondían y no porque no tenga aguante sino porque empezaban a hacer huelga tras haberse peleado con mis señores zapatos (que por cierto ya están siendo despedidos y sin indemnización ni nada por el estilo). Pero era imposible parar de bailar y moverse porque este señor cada vez hacia lo suyo mejor, así que seguí viendo el camellito hasta que todo terminó.
Ojalá sigan haciendo eventos electrónicos de este tipo en Córdoba porque por acá hay muy buena movida, y eso quedó demostrado con lo de Satoshi Tomiie (a quien no pude ir a ver pero no me importó porque coincidió con el finde de mi viaje a Sta Rosa de Calamuchita) y ahora con lo de Cattaneo, los eventos más grandes que se organizaron en estos últimos tiempos (sueño, y solo sueño porque jamás va a suceder, con ver a Ladytron, Client o Miss Kittin por estos pagos, pero me parece que es imposible)
En feeeen, les dejo alguito de Cattaneo y me voy a molestar a mi novia que está durmiendo…

viernes, marzo 09, 2007

El Guardaespaldas, pero sin Whitney Houston ni Kevin Costner ni guardaespaldas

8 de marzo, salgo temprano rumbo a mi trabajo. Al llegar a la planta baja del edificio saludo como siempre al guardia de seguridad que estaba tranquilamente sentado en su puesto:
- Hola Guardiadeseguridad, ¿como andás? - Le digo sin detenerme, dirigiéndome hacia la puerta
- Bien, ¿y vos?... Pará JustAGirl (siempre me llama por mi apellido) que tengo algo para vos -me dice mientras lo veo hurgar entre unos sobres.
- ¡Feliz Día! -Me dice tras entregarme la correspondencia y extendiendo su mano
- “Vaya, me da la mano, que ¿formal? ¿frío? ¿raro?” pienso para mis adentros mientras sumamente extrañada extiendo la mía para devolverle el saludo.
Entonces nuestras manos se encuentran, la toma, la acerca a su boca y la besa. Mis ojos deben haber quedado del tamaño de dos discos de vinilo y mi cara colorada como nalgas de mandril (por no decir culo). Le digo algo acerca de su gentil gesto, me responde algo acerca de que la caballerosidad se estaba perdiendo y no se cuantas cosas más. Si en ese momento hubiese divisado algún tirante hubiese huido como rata, pero como no había tirantes y no soy rata huí como cualquier bípedo lo haría intentando alcanzar con la mayor velocidad posible la puerta, mientras seguíamos intercambiando algunas palabras.
Y mas tarde…
Regreso a casa atribulada por mis pensamientos. Llevo la llave en mi mano, lista para abrir la puerta. Paso al lado del guardia que se encontraba afuera, lo saludo nuevamente y cuando voy a insertar la llave en la cerradura me dice gentilmente “Dejá caro, yo te abro”, en ese momento yo ya había girado la llave y empezaba a empujar la puerta, y escucho su voz repitiendo lo mismo: “dejá que te abro yo”. Nuevamente la coloración propia de la parte trasera de los mandriles se hizo presente en mi cara, y mientras me acerco a paso apresurado hacia el ascensor escucho un discurso acerca de que las mujeres no dejamos a los hombres ser caballeros y bla bla bla. “Lo que vale es la intención” le digo mientras abro la puerta y veo su cara sonriente, me dice algo que no escucho porque estoy mas sorda que una tapia (maldita música fuerte), le devuelvo la sonrisa, cierro la puerta y fin de la histeria… esteeeem… historia.
Antes había supuesto que me tiraba algo de onda, pero por esto que conté me parece que puedo sacarlo de la categoría de sospecha.
¿Porque estas cosas no me pasaban cuando me consideraba hetero?

jueves, marzo 08, 2007

Con mil cosas (con patas) en la cabeza

Hay una sabia frase que dice “Duerme con niños y amanecerás mojada”, en mi caso fue “duerme con niños y amanecerás empiojada”. Resulta ser que uno de mis señores hermanos vino a pasar el fin de semana a Carlos Paz con su familia, y me quedé con ellos el sábado por la noche. Mi sobrinita de 6 añitos a la que adoro con toda el alma y que me adora también se acostó a mi lado cuando yo estaba dormida, y los piojos que habitaban en su cabeza decidieron que era hora de mudarse a un lugar más grande, así que recorrieron el camino sobre la almohada desde su pequeña cabecita hacia mi enorme cabezota peluda.
26 años de invicto llevaba, nunca un bicho de 6 patas se había atrevido a pisar ese territorio que fue virgen hasta la noche del sábado. Escudados por la oscuridad, el batallón 33 de las tropas piojeriles llegó sigilosamente, dispuesto a conquistar el nuevo territorio para su imperio (que es tan asqueroso como el cucarachesco), con sus armas listas para enfrentar los peligros, haciendo cuerpo a tierra entre los pliegues de las sabanas y obedeciendo los “go, go, go!” de su general. Pero no contaron con que tengo sistemas de defensa más avanzados, que los seres humanos contamos con el poder de las armas químicas, así que ya estan siendo sometidos al letal influjo del Nopucid en un intento desesperado por recuperar el territorio que me pertenece.
Y para cambiar un poco de tema: mis piojos y yo firmamos un armisticio pero solo por unas horas para desearles un feliz día a todas las mujeres que visitan el blog. Dicho esto, la guerra continúa...

miércoles, marzo 07, 2007

Una de fugazzeta

Toy con sueño, cansada y no me pasó nada interesante que escribir (¿alguna vez escribí algo interesante? esteeem cof cof), ¿se vale contar un capítulo de los Simpsons?

martes, marzo 06, 2007

¿Vida Social o Muerte Social?

Me asusté a mi misma, y no, no es que haya pasado desprevenida frente a un espejo y sin querer haya visto mi reflejo en él, sino que fui como todos los meses al banco a hacer los cuarenta y cinco minutos de cola para pagar mis impuestos y me sorprendí mirando a la cajera durante al menos treinta. Y tampoco eso es lo que me asusta, si ya sé que me gustan las nenas y no los nenes y no me sorprende descubrirme mirando a alguna mujer. Lo que me asustó fue el hecho de que la primera vez que vi a la hermosa y seria cajera la asocie inmediatamente con una dama que tiene un blog, y ahora cada vez que veo a la señorita bancaria se me viene la bloggera en cuestión a la cabeza. Asocié la imagen de esa persona con las palabras de un blog que no es su blog.
Y lo que me preocupa es que para que me pase esto mi vida social se debe estar convirtiendo en una cyber-vida o… en una real miseria. Sé que me paso la mayor parte del día frente a una o unas computadoras, es mi trabajo y me gusta, sé que últimamente casi no veo a mis amigos por cuestiones de trabajo/estudio mías y de ell@s, pero llegar al extremo de empezar a ver falsos bloggeros en la vida real ya es demasiado… Me voy a tomar unos mates a casa de alguien de carne y hueso antes de que mis amigos imaginarios empiecen a hablarme nuevamente (es que siempre terminamos discutiendo, (cuack)).

sábado, marzo 03, 2007

Del nacimiento de una tortita y el ataque de un feroz animal salvaje.

Viernes por la tarde: Casa de la Zoqueta Rex. Ella tenía un cumpleaños por la noche y con Vane llegamos a importunarla por la tarde mientras se hacía la cocinera. Había quedado en ir al evento en compañía de una torta de las comunitariamente comestibles (pero no de esas que trabajan en la calle cobrando por sus servicios, sino una de esas de vainilla y chocolate) así que cuando llegamos se hallaba cual Dr. Víctor Von Frankenstein dándole vida a la tortita en cuestión. Como yo no tengo mucha idea de ese tipo de pastelería que se cocina en el horno me dispuse a cebar mates mientras mi señora novia y la zoqueta gentilmente se dedicaban a criticarme, y en segundo plano a darle vida a la nueva criatura que horas después iba a ser devorada por una horda de zaparrastrosos hambrientos.
En algún momento mi alma solidaria se acercó a entregarle un mate a una de esas despiadadas brujas que osaban defenestrarme con sus comentarios, cuando sin querer mi pobre piecito pisó la temible garra del feroz y malévolo caniche toy de la Zoqueta, el cual tras intentar morderme con sus afilados dientes huyó de manera precipitada, aullando, hacia alguna habitación y tan atropelladamente lo hizo que en el camino se patinó y se llevó puesta una puerta, lo cual hizo retumbar las paredes y ventanas de la casa dado el tamaño de la bestia.
Y las desalmadas brujas en lugar de preocuparse por la salud de alguno de los dos animalitos implicados en el incidente (léase: quien les escribe y el feroz perro salvaje) se largaron a reír a las carcajadas y estuvieron así por lo menos 27 minutos, hasta que tuve que sacar las mascarillas de oxigeno y ponérselas para evitar que murieran asfixiadas debido a su ataque de risa.
Que dueñas tan desalmadas, ¡tratar así a las mascotas!

viernes, marzo 02, 2007

Pesadilla, pero sin Freddy Krueger

Intentaba moverme pero no podía. No sentía su peso encima pero sentía que tocaba mi espalda, que la recorría de una forma extraña. Hacía fuerza intentando darme vuelta, pero mi cuerpo no respondía, quería hablar pero no podía articular palabras, no podía gritar aunque lo intentaba con todas mis fuerzas, y la desesperación crecía a pasos agigantados. En ese momento Vane me despertó y en el preciso instante en que abrí los ojos escuche mi propia voz diciendo “dejame en paz” y noté la tensión en mis brazos y cabeza que intentaban ayudarme a moverme fuera de mi pesadilla. Estaba muy asustada, me parecía sentir todavía ese “algo” tocando mi espalda. Con la respiración agitada me incorporé mirando hacia todos lados, buscando ese fantasma que me inmovilizaba en mi sueño y los brazos de Vane calmaron mis temores infundados que posiblemente por aún estar medio dormida parecían tan reales.
La sugestión de ciertas casualidades de esos días, sumado a este post y a los recuerdos de algún juego de la copa hecho hace años provocaron estos sueños y estos sueños me provocaron un dolor en el cuello que me acompañó durante dos días.
No se si los fantasmas existen, pero la contractura que me quedó fue demasiado real para mi gusto…