jueves, marzo 27, 2008

Indignada

Me duele el alma al escuchar las palabras de la gorilasidente... perdón, de la presidente argentina. BASTA DE MENTIRAS CRISTINA!, BASTA DE FUERZAS PARAMILITARES DE CHOQUE (D'ELIA), BASTA DE TRATAR AL PUEBLO DE IDIOTA, DE ENFRENTAR AL PUEBLO ENTRE SI BUSCANDO FAVORES PERSONALES Y POLÍTICOS, vos estás fomentando y ayudando a crecer a los pooles que tanto criticás, destruyendo a los pequeños y medianos productores que son quienes hoy están en las rutas, vos y tu maridito son los culpables de que hoy no haya casi ganadería ni lechería en el país gracias a tus politicas de precios que destruyeron a esos sectores pero no impidieron los aumentos en las góndolas, VOS SOS LA CULPABLE DE QUE LA ARGENTINA SE ESTÉ YENDO AL CARAJO DE NUEVO, hija de puta anti-patria!


SI A LA VERDAD, NO A LAS MENTIRAS DE K!

martes, marzo 18, 2008

Zoy ezpezial

A veces pienso que soy la mujer más pelotuda que existe sobre la faz de la tierra, otras veces me doy cuenta de que no es sólo un pensamiento sino una realidad...

jueves, marzo 13, 2008

Sonrisas pre-examen

Salgo de clases y me dirijo hacia el centro de Córdoba, caminando cual caperucita roja por el bosque, con su canastita de útiles escolares. Cuando la ciudad universitaria comienza a quedar atrás me cruzo con un chico que viste una hermosa sonrisa de oreja a oreja (además de un montón de ropa), y que por dicha sonrisa atrae mi atención. Unos pasos más atrás lo sigue otro chico que camina también rumbo a la ciudad universitaria con otra sonrisa en su rostro.
Sigo caminando, preguntándome extrañada si acaso se me pasó por alto el día universal de las sonrisas, cuando me doy cuenta de que yo también estoy sonriendo bobamente, sin motivo aparente. Pero en realidad si tengo un motivo, y seguramente los chicos que me crucé antes también (y no, no se reían porque el cierre de mi pantalón estaba abierto, me fije apenas pasé al lado del segundo… además el cierre de mi pantalón abierto justificaría la sonrisa de los chicos, pero no la mía).
Si mañana apruebo mi examen (para el que no me tengo demasiada fe) voy a tener que conseguir alguna cuchara de titanio para poder desencajar mis labios de mis orejas, ya que tan grande que va a ser mi felicidad que seguramente mi sonrisa va a terminar encajada ahí. Y si no consigo cuchara resistente voy a tener que conseguir unos audífonos, no se debe escuchar muy bien con los oídos tapados por los labios (a menos que los labios sean ajenos).
Necesito suerte (y más tiempo para estudiar, pero en vistas de que las maquinas del tiempo todavía no existen, me conformo con la suerte)

martes, marzo 04, 2008

Just a freak

Semana pasada, rendía el viernes. Durante esa semana mi mente decidió quedarse dentro del libro y no me acompañó para nada. Un par de ejemplos:
Miércoles, salgo de mi casa para ir hacia la facultad. Comienzo a caminar, la parada de colectivos queda a poco menos de una cuadra, miro la hora en mi teléfono y me apresuro. Llego a la esquina, me detengo, observo a mi alrededor y confundida me pregunto por que sorcho estoy caminando en la dirección opuesta a la que tenía que tomar, alejándome de la parada.
Día del examen, me bajo del colectivo y comienzo a buscar mi mp3 para guardarlo en la cartera. Lo busco en el bolsillo en el cual habitualmente suele estar y no lo encuentro, lo busco en el otro y tampoco está… “¡caramba!, me han robado” pienso instantáneamente mientras empiezo a recordar a las madres de todos los cacos y sus ancestrales profesiones. En algún momento, cuando ya estaba convencida de que me lo habían robado, me percato de que sigo escuchando la música, así que siguiendo el cable de mis auriculares me encuentro con el extraviado (increíble pero rial).
La semana que viene tengo que rendir nuevamente, si no vuelvo a escribir acá es porque no sobreviví a mi despiste (e intenté cruzar la Av. Chacabuco sin que el semáforo me habilite; o que en lugar de tomarme el ascensor para bajar, me tome la ventana).

miércoles, febrero 20, 2008

Víctima del crimen

Fui victima del crimen una vez más. Cuando fui a hacer la denuncia a la policía un amable oficial escuchó mis motivos y me pidió que aguardase sentada a un costado, y después de quince minutos vi entrar por la puerta a dos señores vestidos de blanco y con un chaleco de fuerza en la mano. Se acercaron al amable oficial que me atendió y le preguntaron algo, el oficial señaló hacia donde estaba yo y los tipos, sin mediar palabra, se abalanzaron sobre mí. Afortunadamente logré escapar de sus feroces garras…
Y después nos preguntamos por que estamos como estamos en este país… Voy a denunciar un hecho gravísimo e inaudito y en lugar de preocuparse por investigar el crimen, intentar encerrar a una inocente víctima…
Necesito una solución urgente, alguien que investigue que pasó, porque mi día no me alcanza para nada y quiero saber quien se llevó las horas que me faltan, en donde quedaron, no puede ser que el tiempo pase tan rápido y que esto que tengo sean 24 horas…
Y por favor: si a alguien le sobra tiempo, que me lo preste, aunque sean algunos minutos, ¡prometo devolverlos en cuanto termine de usarlos!

martes, febrero 12, 2008

Cuestiones de fondo

Nunca pensé que el fondo sería tan duro, pero ahora que lo toqué con mis propias manos me doy cuenta de cuales son los límites que puedo soportar.

miércoles, febrero 06, 2008

De encuentros y otras hierbas

Me encontré con Lau, una vieja amiga que conocí en mis primeros años en Córdoba y a la que hacía más de 6 meses que no veía. Ella estaba de novia y al igual que yo, cortó hace poco tiempo. Y para festejar nuestra soltería (o más bien lamentar nuestros infortunios amorosos) decidimos tomarnos una cerveza mientras nos poníamos al día con nuestras historias.
Como había pasado tanto tiempo sin vernos, esa cerveza se convirtió en varias más y no se si paramos de charlar porque terminamos de ponernos al día o porque ya al final no podíamos articular palabra y no recordábamos ni nuestros nombres…
Me desperté a las 11:30 de la mañana, tirada en un colchón en el piso, con un pie sin zapatilla y en el otro la zapatilla puesta y el pantalón arremangado hasta la rodilla, mientras Lau, durmiendo sentada un poco más arriba, en el sillón que estaba al lado del colchón, reposaba sus hermosas y refinadas pezuñas descalzas sobre mi espalda.
En la mesa lo único visible era un cementerio de botellas que estaba como prueba de todo lo que habíamos tomado y un celular que se había cansado de sonar pero que no fue escuchado.
Me parece que en estos días vamos a tener que encontrarnos a revivir la charla para poder cubrir esos espacios en blanco que me quedaron en lo que me contó...